sábado, 24 de mayo de 2014

Un personaje real en mi novela


Muchas personas, cuando han sabido que había escrito una novela y que iba a publicarla, me han hecho la misma pregunta, supongo que es lo habitual: “¿Qué hay de real en tu novela?”. Será porque a todos nos gusta pensar que al leer podemos identificar algo o a alguien, no sé demasiado bien por qué.

Pues bien, yo puedo afirmar que sí. En mi novela hay un personaje real. No es que esté inspirado en él. Es él mismo. Mi gato.



Bao es Mus, o Mus es Bao, como prefiráis, pero la verdad es que cuando decidí introducir a un gato en la novela sabía que era este gordinflón atigrado, tranquilo, parsimonioso, con aires megalómanos, perezoso y tan gato, al fin y al cabo.

Esta mañana ultimaba las correcciones de las galeradas de ‘En lo más profundo’ y Bao, como suele hacer siempre, se ha acercado a paso lento, como el que no quiere la cosa, como el que no tiene ninguna prisa para hacer nada, diciéndome con su imponente presencia de gato castrado y voluminoso: “Oye humana, ya estoy aquí”. Así es él.

Después de exhibirse un rato con total indiferencia, cual efigie faraónica, mirando hacia el horizonte de la pared del piso donde vive encerrado desde hace casi 8 años, como si hubiera algo trascendente más allá de lo evidente, se ha acomodado con la misma ceremonia de siempre, para acabar estirado como un cojín de pelo rojizo y blanco sobre el reposabrazos del sofá, uno de sus rincones preferidos (si es que hay algún rincón de la casa que no sea de su propiedad, que lo dudo…).

Creo que lo sabía. Bao estaba convencido de que iba a hablar de él. De hecho, cuando he cogido el móvil para hacerle la foto que acompaña este post, ha abierto los ojos como diciendo: “Sé que te sientes atraída por mi poderosa existencia, te dejo que me admires, pero no molestes demasiado, por favor”.

Posiblemente esa parte de mí estará en la protagonista de mi novela, porque ambas estamos convencidas de que nuestros gatos (en realidad el mío, que lo es suyo en la ficción) nos envían mensajes trascendentales. Aunque la verdad es que no creo que tenga felino interés alguno en hacerlo, pero así son los gatos, disfrutan enviando mensajes inexistentes.

Dicen que son los animales perfectos para personas independientes, creativas, a las que les gustan las mascotas pero con independencia y personalidad.

Yo creo, desde mi total desconocimiento del mundo del resto de los gatos, que Bao es la mascota perfecta para una persona imperfecta como yo. Siempre está donde debe estar. Especialmente cuando escribo, se sitúa muy cerca, y me deja que acompañe su letargo con el traqueteo de las teclas del ordenador. Cuando se cansa de que sea así se aposenta a mi vera, para acabar entre la pantalla y mi cara. Y le dejo… Gato consentido…

He leído mucho sobre gatos. Posiblemente más que sobre cualquier otra cosa. He leído manuales con consejos, he leído artículos de todo tipo e incluso novelas. Desde relatos de historias reales como Gatos sin fronteras, de Antonio Burgos, hasta Soy un gato, de Natsume Soseki (que este hay que leerlo con mucha atención, porque tiene una narración digna de haber sido escrita por un gato). Pero nunca había escrito sobre un gato, aunque él me lo haya exigido muchas veces. De hecho creo que se metió solo en mi novela y yo me di cuenta cuando ya estaba dentro.

Porque Bao me ha hecho un poco gata, o yo intento serlo, pero no en el doble sentido de la palabra (que alguno lo estará pensando), sino en el literal. Bao disfruta de cada instante sin preocuparse más de lo necesario. Observa mucho, porque sabe que observando aprende y se hace más listo cada día. Bao marca las distancias, pero sobre todo marca su territorio. Bao es el dueño de la casa y de su existencia y nos regala su ternura, porque sabe que es el mejor regalo, a parte de su compañía.

Yo intento ser como él, pero a veces no me sale. Porque suelo distraerme de lo verdaderamente importante y me preocupo más de la cuenta, y aunque me gusta observar para aprender, a veces me pierdo los detalles más relevantes. Me gustaría ser la dueña de la casa, pero no puedo, porque está él, una gatita invasora que nos vuelve locos a todos, y una pequeña personita de casi 5 años (que es lo más grande), pero al menos soy feliz compartiéndola con ellos.

Bao es un ser asexuado. Con esa autoridad y supremacía que nos da creernos más inteligentes que el resto de especies que pueblan la tierra, decidí cercenar su masculinidad cuando todavía no era consciente ni de que la tenía, para hacer nuestra convivencia más fácil. Creo que me ha perdonado, al menos eso espero. 

De vez en cuando me da lecciones de cómo llevar el egocentrismo que todos cultivamos en mayor o menor medida, de manera que deje de ser un feísimo defecto, para convertirse en una pequeña virtud.

Porque Bao se quiere mucho a sí mismo, y por eso se pasa gran parte de las horas que está despierto relamiéndose. En esos momentos, cuando me mira, creo que me dice “Hagas lo que hagas nunca podrás ni aspirar a ser tan hermosa como yo”. Y yo me río por pensar que un gato pueda decir algo semejante.

Y así pasan nuestros días juntos. Yo le alimento, limpio su cajita de las sorpresas y de vez en cuando me dejo llevar por su indiferencia, porque quiero pensar que es una pose y él también me quiere.

Por todo eso, y por haber sido esa figura sigilosa y felina que decora cualquier mueble de la casa; que calienta mi regazo en invierno y me muestra dónde están los lugares más frescos en verano;  que me deja acariciar su peludo cuerpo cuando estoy triste y achucharlo cuando estoy alegre, por todo eso, Bao merecía ser el protagonista de una novela.

Y pensando en por qué me he decidido a escribir este post a mi gato, he llegado a la conclusión de que parte de la culpa la puede tener Ness Belda. No estoy acostumbrada a que vean en mí a una persona distinta de la que he venido siendo, ni tampoco a que lo que yo escribo pueda tener más interés del que yo quiero darle. Posiblemente por ello, como sigamos así, me va tocar mudarme a tu casa. Y la pregunta será, Ness ¿tienes sitio para una familia de tres, con una gatita loca y un gato que siempre querrá reinar sobre nosotros? Porque podría irme a vivir contigo si sigues viendo en mí lo que yo no veo. 

Un beso para ti, con permiso de mi gato.


martes, 20 de mayo de 2014

Me han regalado una obra de arte


Me han regalado una obra de arte. Es posible que a muchas personas les haya pasado alguna vez. De hecho, no es la primera vez que tengo la fortuna de que un artista decida obsequiarme con una de sus obras, puede decirse que tengo suerte. Pero la trascendencia del día de hoy merece ser recordada, por eso lo escribo, pero sobre todo por eso se lo escribo.

Esta historia comenzó, como todas las historias, un buen día en que el destino, la confluencia de los astros, la providencia divina o la pura y simple casualidad cruzó a una persona en mi camino. La conocí como la amiga especial de un amigo. No sé si le caí bien desde el principio, ella sí que me gustó, aunque me suele gustar la gente que es buena gente.

Es curioso como los sucesos pueden cobrar sentido observándolos en perspectiva, y hoy cada paso dado, cada circunstancia y cada encuentro, tienen sentido.

No recuerdo con exactitud cuándo pasó, pero un día acabamos en su casa. Ella me enseñaba sus cuadros, unas creaciones intensas, llenas de sentimiento, de creatividad, de feminidad, de sufrimiento y de reivindicación. En aquel instante, cuando observaba su trabajo, íntimo, como el de tantos y tantos artistas escondidos tras el anonimato, posiblemente no fui consciente de que uno de sus trazos se quedó pintado en alguna parte de mi subconsciente y permaneció latente, esperando su momento.

Y ese momento llegó como llegan las cosas importantes, casi sin querer. Necesitaba una ilustración para la portada de la novela que estaba decidida a publicar y no sabría deciros si mi protagonista estaba en sus cuadros o sus cuadros eran mi protagonista, el caso es que con el apuro que da pensar que le estás pidiendo un favor demasiado grande a alguien a quien no conoces tanto, la llamé y se lo pedí, sin más. Yo suelo hacer así las cosas. Le pedí que ilustrara mi portada y aceptó, no sin ciertos reparos, porque como los artistas que no tienen nombre, aunque les sobre el arte, me confesó que tal vez esperaba mucho de ella. Ahora sé que esperaba poco.

Y ahí empezó todo realmente. Yo ya conocía a Rosa, pero ese día, sentada una frente a la otra, en una heladería del pueblo en el que las dos vivimos (otro capricho del destino), la conocí. Creo que ilustramos la portada allí mismo, hablando, primero de la novela, después de la portada, después de la creatividad, después de la vida y después de tantas cosas…

A partir de ese día sentí que nada sería igual entre ambas, porque tenía ante mí a una persona fascinante, oculta tras una persona corriente.

Y ya nada será igual entre nosotras, al menos para mí, porque ella me ha regalado una obra de arte. Ella ha pintado mi novela. Su creación y la mía se pertenecen.

Yo no he hecho nada extraordinario, solo he escrito una novela, como muchas otras personas. Rosa puede pensar que no ha hecho nada extraordinario, ha pintado un cuadro, como muchas otras personas. Pero juntas hemos hecho algo irrepetible que quedará para siempre, como espero que quede esta simbiosis que hemos ido cultivando casi sin darnos cuenta, y que solo ha sido visible cuando todo ha confluido.

Esta imagen es un pequeño detalle, una instantánea tomada con el móvil, un mínimo adelanto de lo que será la portada de ‘En lo más profundo’. Y este post es mi pobre agradecimiento, porque se queda pobre para lo mucho que Rosa me ha regalado.

Al final no sé si la ilustración os gustará o no. Como ya dije hace poco en otro post, en el arte, en la creatividad, todo depende del criterio de cada cual. Pero en el fondo todo esto no está hecho para gustar, está hecho porque tenía que ser así.

Tengo una portada, tengo una obra de arte, pero sobre todo tengo una amiga que ha hecho suyo algo mío. Ahora ya será de ambas. Todo lo demás se me antoja secundario. 


martes, 13 de mayo de 2014

Hoy he comprado un libro


Hoy he comprado un libro. Alguien puede pensar que no es un hecho excepcional, pero depende de cómo lo mires, sobre todo teniendo en cuenta como están las cosas hoy en día, pero ese es otro tema. Lo importante en este caso es que he comprado un libro, y cuando tomo una decisión así, por regla general, nunca es al azar.

Hoy le he comprado un libro a un soñador, alguien que un día decidió coger esas cosillas que tenía escritas y guardadas para  desahogo de su capacidad creativa y sólo al acceso de algunos familiares o conocidos, juntarlas y enviarlas a una editorial (o a varias) para intentar que pasaran a otra esfera, la esfera de la intención.

La esfera de la intención me la he inventado yo. Es ese lugar al que aspira acceder cualquier que escribe. Tú tienes la intención de que los demás te lean, lo difícil a veces es conseguir que sea así.

Pues bien, es evidente que el libro que he comprado hoy ya ha superado esa esfera de la intención, porque se está vendiendo y hay gente que lo está leyendo, entre esa gente ahora me encuentro yo.

Puede que os preguntéis de qué libro se trata, quién es su autor y por qué he decidido comprarlo. O puede que no os preguntéis nada, pero ya sabéis que cuando se decide leer lo que otro escribe, seguir leyendo es la mejor opción.

Yo he comprado este libro por culpa (o gracias) a facebook. Porque un día recibí una solicitud de amistad y la acepté (suelo aceptar a todo aquel que me envía una solicitud siempre que no se esconda en un perfil anónimo, que no me gusta nada quién no da la cara para hacer amigos). Su nombre era Ibán Tripiana Sánchez y no le conocía de nada. En aquel momento sólo sabía que era amigo de un amigo, y ya se sabe que los amigos de mis amigos…

Y como así son las cosas, no hemos tardado en descubrir que tenemos un vínculo: los dos hemos escrito un libro y nos hemos lanzado a la aventura aventurada de publicarlo. Esa ya es una razón de peso para comprar su libro. Después ya vendrán los me gusta o no me gusta, porque en literatura, como en la mayor parte de las cosas de la vida, para que algo nos parezca bueno o no, sólo hace falta tener un criterio personal.

El título del libro es La cuarta salida y otras ficciones verosímiles. No recuerdo haber leído nunca una recopilación de relatos de un mismo autor. Otra razón para comprarlo.

Pero creo que la razón definitiva para comprar el libro, sin duda, ha sido conocer a Ibán, que también ha sido gracias a las redes sociales. Porque contra las distancias físicas, un buen messenger.

Mi tendencia a preguntar y preguntar (no por cotillismo, sino por deformación profesional, ya sabéis quienes me conocéis) no le dejó más salida que contestar para saciar mi curiosidad, y lo hizo con amabilidad. Me gusta la gente amable. Así que la decisión estaba tomada. Iba a comprarle el libro a Ibán, pero además para leerlo (que esa también es otra historia).

Si estáis esperando a que os diga si me ha gustado o no, podéis seguir esperando, porque no lo he acabado de leer, y cuando se trata de un libro de relatos independientes, cada historia es una nueva experiencia.

Ibán tiene sus preferencias sobre su propia obra (creo que como todos) y yo empiezo a tenerlas también. Pero sobre todo Ibán tiene eso que tenemos todos los que escribimos y nos decidimos a cruzar la frontera de la intimidad: esa aspiración, de complicada justificación, a que los demás nos lean. Tenemos ese punto de egolatría que no hace daño a nadie, más bien al contrario. Ojalá todos los egos sólo buscaran que los demás conocieran historias reales o inventadas, que experimentaran sentimientos propios o ajenos… Leer es una buena ocupación.

Después de comprar su libro en ebook (que aprovecho para así hacerle promoción, sólo vale 3 euros), como cuando las cosas tienen que darse bien se dan, decidimos conocernos, porque Nules y Castellón están ahí al lado, y el Messenger no está mal, pero hay cosas mejores. No hay nada mejor que conocer a gente nueva, gente que te puede aportar cosas.

De Ibán os puedo decir poco, porque le acabo de conocer. Es pescador.  Podría no ser algo significativo si no fuera porque le gusta mucho pescar y todo lo que nos gusta mucho hacer se convierte en un rasgo de nuestra personalidad. En una primera impresión es un chico algo introvertido o tímido, o como queráis llamarlo, pero ya me han dicho que sólo es una impresión. Y otra cosa que me han dicho es que es un buen hombre, y ya se sabe que cuando te dicen algo así, debe de tener algún fundamento. Está claro que esa no es una razón para comprarle un libro, o sí.

Si algo he aprendido de esta locura literaria en la que me he metido, es que la mayor parte de las veces no hay que buscar una razón a las cosas. Yo he conseguido en apenas 2 meses que más de 150 personas participen en un crowdfunding para poder editar mi primera novela. Lo han hecho a ciegas. Muchas porque me conocían y otras simplemente porque les gusta sentir que forman parte de algo tan bonito.

Dice Ibán Tripiana que él no es nadie, que sólo es un pescador. Y yo le digo que sí, que es el autor de La cuarta salida y otras ficciones verosímiles, y eso no es poco.

Pero Ibán también dice que ya tiene otro proyecto en la cabeza. Y sólo por eso vale la pena que compremos su primer libro, para que no pierda esa ilusión, más bien al contrario, para que la enriquezca, la madure y la haga una realidad. Porque al final todos vivimos de ilusiones. Dice que quiere que sea una novela y eso hace que me sienta identificada con él. Además, me gusta pensar que hay gente por ahí que vive con ganas de hacer cosas bonitas y creativas, que ya nos sobran los que hacen muchas cosas que de bonitas y creativas no tienen nada.

Le he prometido a Ibán una entrevista, pero como ponerse a escribir es un ejercicio de libertad que sólo el que escribe puede comprender, yo he dejado la entrevista para cuando haya mucha gente que quiera saber más cosas de él.

Al final, hacemos tantas cosas que no tienen demasiada explicación a veces… Comprar el primer libro de un autor sólo para descubrir si podría gustarte y despertar tu interés sobre futuras creaciones es una de esas cosas.

Igual que muchos han contribuido para hacerme sentir la persona más afortunada del mundo (que como después no os guste mi novela ya veremos cómo arreglo el desaguisado…), esta es mi humilde aportación para animaros a saciar vuestra curiosidad sobre un chico de Castellón que se llama Ibán Tripiana Sánchez que ha publicado su primer libro. Puede que os guste, eso sería una pasada. Puede que no os guste, siempre cabe esa posibilidad. Pero si no lo leéis, nunca lo sabréis. Una pena quedarse con la duda, ¿no?

jueves, 8 de mayo de 2014

El crowdfunding de 'En lo más profundo' llega a su fin


Querid@s amig@s, sigo informando sobre los avances. 

El próximo domingo 11 de mayo daré por cerrado el proyecto de crowdfunding que inicié el pasado 5 de marzo y que ha hecho posible que pueda alcanzar mi objetivo de imprimir un mínimo de 300 ejemplares de mi primera novela (la mayoría de los cuales ya están distribuidos). Si alguien quería sumarse a la iniciativa está a tiempo, aunque el domingo cerraré el capítulo de agradecimientos, donde recojo los nombres de todos los que os habéis sumado a este proyecto lleno de ilusión. 

El lunes, salvo imprevistos, la novela llegará a la editorial y en un mes aproximadamente los libros estarán impresos y listos para ser leídos!!!! A partir de entonces estarán disponibles para la venta.

Informados quedáis! ;)

miércoles, 23 de abril de 2014

Soñadoras y emprendedoras

¿Sabéis lo qué puede pasar cuando se junta un grupo de mujeres soñadoras y emprendedoras?

Pues pueden pasar cosas como esta:


El crowdfunding que planteé para poder publicar mi primera novela, 'En lo más profundo', está en su recta final. 

Hasta el momento han sido muchas las personas que se han animado a hacer su pequeña aportación y comprar de forma anticipada la novela y eso ha hecho que esté (estemos) muy cerca del momento definitivo. 

Por eso, con este grupo de amigas que veis en la fotografía, hemos planteado organizar una fiesta, para los que ya os habéis sumado a este proyecto, para los que tengáis curiosidad por conocerlo y para los que queráis participar y no hayáis tenido la oportunidad hasta ahora. Estáis todos invitados.

Ni que decir tiene que el hecho de que todas estas amigas y compañeras de sueños se hayan ofrecido a mostrar algunos de sus artículos de temporada para ayudarme a presentar 'En lo más profundo' es una verdadera pasada.

Un capítulo más para una historia excepcional, de las que te guardas para siempre.

Seguiré informando, pero ya puedes darte por invitad@

lunes, 14 de abril de 2014

Cada vez más cerca

Hoy he dado un nuevo paso en el camino hacia la publicación de mi primera novela.

Después de acabar la última corrección del original, que entre otras cosas me ha llevado a cambiar el título, he dado por clausurada la fase previa. Para los que no lo sabéis, 'En lo más profundo' originalmente se titulaba 'Lesiones', pero como suele pasar cuando se le dan muchas vueltas a las cosas y algo se revisa tantas veces, decidí cambiarlo porque creo que la segunda versión se adapta mejor a la historia que he querido contar.

Pues bien, os decía que he dado un paso más y no me refería a esta última revisión. Hace un rato he dejado una copia de la versión definitiva en manos de alguien que me ayudó mucho cuando era una estudiante. Y me ayudó porque me enseñó. Mi profesor de lengua del instituto logró que consiguiera en su asignatura la nota más alta del selectivo, como veis es algo que no olvido, y sin duda fue gracias a lo mucho que se empeñó para que sus alumnos aprendiéramos a manejar la lengua con respeto.

Tanto es así que estoy claramente convencida que si alguna vez cometo alguna falta de ortografía (que buena cosa de vergüenza me produce) o algún error gramatical o sintáctico, no es en absoluto porque no me enseñaran bien, sino por la terrible pereza que nos provocan herramientas como el corrector ortográfico. He llegado a confiar tanto en los puntitos rojos debajo de las palabras incorrectas que a veces me asusto.

De este modo puedo afirmar que, desde un punto de vista ortográfico y gramatical, 'En lo más profundo' no podía estar en mejores manos.

Por supuesto no os contaré cuáles son los fallos que detecta...eso me lo quedo para mí y para mi reflexión, pero tengo la total tranquilidad de saber que 'En lo más profundo' llegará a las manos del lector correctamente escrito, desde el punto de vista formal.

Bueno, cada vez estamos más cerca. Por cierto, he alcanzado la mitad del presupuesto que planteé en mi crowdfunding para poder publicar la novela... Una buena noticia, sin duda, por la que vuelvo a acabar una entrada en este blog con la palabra GRACIAS.

martes, 1 de abril de 2014

Por qué cree Jesús que debes apoyar el crowdfunding de 'En lo más profundo'

Todas las opiniones que estoy publicando en este blog sobre mi primera novela, 'En lo más profundo' son importantes, porque sé que nacen de la sinceridad de las personas que las emiten.

La que comparto hoy, sin embargo, tiene un especial significado para mí, porque viene de un veterano periodista con el que he compartido momentos determinantes de mi profesión, en los que he aprendido mucho. Y a su vez porque es de un amigo que no tiene por costumbre hablar por hablar, lo que dice o hace es porque lo siente. 

Tal vez él no lo sabe, pero ha sido coprotagonista de dos momentos personales y profesionales muy importantes. Él colaboró con Franc y conmigo en hacer realidad uno de nuestros sueños: realizar un documental. Olvidados, sobre el conflicto del Sahara Occidental, con el que participamos en el Festival Internacional de Cine del Sahara en 2006, contó con su participación y nos encantó que fuera así.

Y ahora, cosas del destino, de la vida o de las circunstancias, es en gran medida responsable/culpable de que me haya embarcado en este proyecto. Por todo eso, como entenderéis, su opinión no es una opinión más. 

Así, aquí os dejo la respuesta de Jesús Montesinos a la pregunta ¿Por qué le dirías a la gente que participara en el crowdfunding para publicar 'En lo más profundo'?. 

Esta ha sido su respuesta:


YO SOY UN MEDICIS DE ‘EN LO MÁS PROFUNDO’
Jesús Montesinos

¿Por qué hemos de financiar la novela de Mónica?
¿Y por qué no?
¿Y por qué la de Mónica y no otra?
¿Y por qué no se paga de su bolsillo la edición de su opera prima?
¿Y por qué no se lo paga una editorial?
¿Y por qué no se lo paga el ayuntamiento de Nules?
¿Y por qué escribir es morirse de hambre?

Demasiadas preguntas sin respuestas para poder convencer a ustedes de que vale la pena echar una mano para que una novela vea la luz. Porque al final se trata de eso. Saber que miguita a miguita es posible conseguir que la obra de una novelista no se quede en el cajón y pase a ser del dominio de los lectores. Es uno de los milagros de internet. Hacer posible que vía crowdfunding cada uno cuente una historia. Así que hasta ahí ya vale para que financiemos euro a euro la novela de Mónica. Más pagaremos si luego queremos comprar el libro en la librería o en internet y los dineros se los lleva una editora.

Pero además vale la pena porque es una buena novela. Mónica la tiene en la cabeza demasiados años y en el cajón de su mesa unos cuantos. La tiene tantos que esta novela impide que escriba otra. En lo más profundo es una ópera prima que descubre una narrativa provocadora, capaz de obligarte a seguir el río hasta que desemboca en la sorprendente vida de Tesa, su protagonista. Es una novela que hay que leer porque vale la pena. Y si no la financiamos entre todos, pues solo la podrán leer unos pocos. Así que también por la calidad del producto vale la pena sentirse mecenas.

Pero es que además En lo más profundo trata un tema de estómago, de los que te encojen cada día cuando ves la vida. Está pasando ahí al lado, en el rellano, donde siempre hay un hombre que maltrata a una mujer. Es un argumento poderoso, que hiere, pero que está tan bien descrito que nos sitúa plenamente ante uno de los males de una sociedad adormecida y consentidora: la violencia doméstica consentida. ¿No vale la pena colaborar para que este sea un buen argumento narrativo?

Mónica ha escrito la novela y a los demás nos toca colaborar para que vea la luz en papel y en digital. Me encanta sentirme un Médici.